miércoles, 9 de febrero de 2011

martes, 8 de febrero de 2011

What's Going On / What's Happening Brother.




La elegancia es una cualidad que está al alcance de muy pocos. 
Nunca jamás el terciopelo sonó tan suave.

Avance distribución por días Primavera Down.




Ya está disponible la distribución por días de algunos artistas confirmados:

Jueves 26 de mayo: The Flaming Lips, Grinderman, Interpol, P.I.L. (Public Image Limited), Sufjan Stevens*, Suicide.

Viernes 27 de mayo: Belle & Sebastian, Explosions In The Sky, Low, The National, Pulp, Sufjan Stevens*.

Sábado 28 de mayo: Animal Collective, DJ Shadow, Einstürzende Neubauten, Fleet Foxes, Mogwai, PJ Harvey.

*(Actuación en el Auditori con aforo limitado)











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Susurros Carnales.


THE FOR CARNATION: “THE FOR CARNATION” (2000), TOUCH AND GO

La felicidad con que intentemos vivir el momento es directamente proporcional a la lentitud que impongamos sobre nuestros impulsos. El siglo comenzaba con dudas y apatía generalizada, aun seguimos en ello. The For Carnation es una banda que se forjó en 1994 en Louisville, Kentucky, surgiendo de las cenizas de aquel tapiz sonoro y seminal que fue Slint.  Brian McMahan su fundador y líder, junto con su hermano Michael McMahan a la guitarra y el bajista Todd Cook, reclutó entre los años 1998 y 1999 a Bob Bruno y Steve Goodfriend, para su proyecto. Todos ellos, bajo la magistral batuta de John McEntire (Tortoise  y The Sea and Cake), consiguieron con tan sólo seis temas, encerrar en este álbum toda una serie de sonidos espectrales y nebulosos, que están cargados de una extraña evocación sobrenatural y reflexiva sobre la muerte.
Aquel “The For Carnation” (2000), Touch and Go, se abre con una elíptica melodía de algo más de ocho minutos de belleza inusitada, “Emp. Man´s Blues”. La magia de unos recuerdos infantiles fluye de manera nostálgica a través de ese calculado y sutil silbido de “heladería ambulante”, que se repite a lo largo de todo el tema. Sobre ese bajo pausado y esa batería invariable, surge de una manera casi omnipresente la susurrada voz de Brian apenas quebrada por las incursiones eléctricas que causan las cuerdas de Michael envueltas a su vez en un sintetizador lleno de suspense, y termina, inevitablemente, empapada por unos chelos sensuales. Después de este comienzo tan misterioso, la puerta de lo desconocido se abre de manera “luminosa” bajo un contexto de sangre y final trágico, cargado de pólvora espacial, con su tema más accesible: “A tribute”. La influencia de McEntire se ve reflejada de manera notable y explota en su vertiente más pop, la de unos The Sea and Cake vestidos de negro. Su mejor ¿single? Como si del corredor de la muerte se tratase, el siguiente tema nos lleva directamente al túnel de lo desconocido, de las tinieblas. Cinco minutos y medio de un claustrofóbico desarrollo instrumental contenido, constante e incisivo, “Being Held”. El terror se apodera del disco. El cuarto, “Snoother”, sube el tono del susurro y se deja acompañar de la equilibrante voz femenina de Rachel Haden, en un claro devaneo por los campos sonoros de Tortoise. Reflexiones mentales para intentar descifrar el pensamiento oculto que hay tras las palabras de una mujer X. Le sigue el más marciano del lote, “Tales [Live from the Crypt]”, con la introducción robótica de Kim Deal comienza el viaje por una jungla de ingravidez sonora que se sucede a ritmo vertiginoso en el aparentemente acercamiento a lo desconocido. Antes de ello paso por la cripta. Sonido “arcade”, “Ghosts´n Goblins” en estado puro.
La despedida está cargada de melancolía, con una melodía encerrada en unos rayos láser penetrantes que giran sin cesar 180º a nuestro alrededor. “Moonbeams” es un epílogo regado de belleza entristecida por los rayos de la luna. “So partial to memory the pearls of our dead/ but where do we keep them? put’em here by the steps/ while I climb to the top and I find where I am..”. El paso del tiempo no ha hecho mella en esta obra majestuosa del post-rock más slowcore posible. En cambio, seguramente, lo haya hecho sobre nosotros. El proyecto sigue ahí, esperando su nuevo capítulo, de este ya han pasado once largos años. Un espacio más que suficiente. Mientras, les seguimos esperando en el rellano del recuerdo.


Javier Mateos.


lunes, 7 de febrero de 2011

Juventud Eterna.

R.E.M. editarán su nuevo álbum, "Collapse Into Now", que hace el número 15 de su carrera, el día 7 de marzo en Europa y el 8 en su país. Grabado en los míticos estudios Hansa de Berlín, la mítica banda de Athens, Georgia, ha contando de nuevo con la producción de Jacknife Lee y las colaboraciones de Eddie Vedder, Patti Smith, Lenny Kaye y Joel Gibb. Este nuevo disco está cargado de fuerza y rock musculoso, pero también compensado con sus inconfundibles pinceladas de  folk atemporal,  que han hecho tan grandes a la banda durante estos más de 30 años de honesta y  majestuosa producción musical, y que a pesar del tiempo sigue siendo referente incuestionable para el rock alternativo internacional. La nueva entrega, que desde navidades del 2010 han ido suministrando a través de su web y  You Tube, está cargada de excelentes temas como : "Mine Smell Like Honey", "Discoverer" o la maravillosa " It Happened Today". La única mala noticia es que no habrá gira mundial de momento. Esperemos que cambien de opinión muy pronto.


Javier Mateos.







HOW I GOT OVER


Cuando un nuevo día se mezcla de colores urbanos en el guetto, lo mejor es plantearse como salir de allí o seguir viviendo con ello.



domingo, 6 de febrero de 2011

BALANCE 2010 PUBLICADO EN NEO 2.

El año 2010 termina y con él los balances infinitos de revistas, webs, blogs, bares, hombres, mujeres, primos, vecinos, amigos, residencias de la 3ª edad… En la era de la saturación informativa todo el mundo es erudito en este campo, el musical, que tristemente se está convirtiendo, desde unos años atrás, en pura y mera moda “consumista” – esto último es un decir porque no compra discos ni el “tato”-. Eso sí, conciertos hasta en la sopa y con resultados realmente beneficiosos para las bandas, algo es algo. Cuando asistir a un concierto se ha convertido en la oportunidad, para muchos, de colgar en su perfil las dos mil fotos y cien vídeos que se han registrado canción tras canción, queda la sensación de que se ha dejado a un lado lo meramente importante, que es la música en directo. Ante este panorama desolador, uno puede equivocarse y hacer un juicio de valor erróneo. Además, a pesar de que hay un cierto estancamiento artístico, y que se editan tantas novedades que hay veces que uno ya no sabe distinguir lo que oye, encontramos luces brillantes entre tantas sombras. 
   De las tinieblas no mencionaremos nada, para eso ya están muchos otros. Lo más reseñable del primer año de la nueva década es que hay bandas que se lo llevan currando desde comienzos y mediados de la pasada, alejadas de los focos de la moda y que se han convertido, por fin, en la referencia musical del planeta. Una vez más todas ellas provienen de Estados Unidos, son muchos años, demasiados, ganando por goleada a las islas. En el terreno más intenso The National vuelven a ser el referente y a llevárselo de calle. The Walkmen han visto como todas esas bandas de Nueva York que comenzaron siendo intocables, han caído de una manera irrecuperable. Ahora ya ninguno les puede seguir, grandiosos. Arcade Fire sorprendieron con un giro de timón inteligente y alejado de ese pop inflado y épico que estaba ya en la cuerda floja. Sus paisanosBroken Social Scene, siguen haciéndolo de maravilla. El “dream pop” de Beach House ha encontrado su cima este año. El indie-rock de Deerhunter ha vuelto a brillar. Sufjan Stevens, arcángel de la escena independiente, se salió por la tangente y venció. La constancia escapista de Liars nunca falla. Vampire Weekend volvieron a liarla, aunque comienzan a repetirse. Volvió Kanye West y la crítica se rindió, no es para tanto (The Roots le dan mil vueltas). El sonido de raíz tuvo una grata sorpresa de última hora, Doug Paisley, y un subidón magnífico: Justin Townes Earle. La solvencia invariable de Damien Jurado contrasta con las dudas de Micah P. Hinson. Pero si hubo alguien que se lo merecía y ha barrido con la contundencia de los clásicos es John Grant, el exlíder de esa joya oculta de banda que fue The Czars. La frescura de Avi Buffalo -se atisba futuro en ellos-. El toque femenino del maravilloso nuevo álbum de Emily Jane White. El rock gruñón de The Black Keys contrasta con el pop orquestal y majestuoso de Owen Pallet. Mientras, a su aire, las aves siguen volando alto en la carrera de Shearwater. En la tierra, Phosphorescent tiñó las praderas de algodón.
    “Los viejos rockeros nunca mueren”, que se lo digan al bueno de Edwyn Collins, medalla de oro a la superación personal. La clase y porte de Paul Weller, que volvió por sus fueros. Robert Plant ganó la partida a un dubitativo Neil Young, no pasa nada. Lloyd Cole sobrio y elegante en su regreso. Las grandes voces del soul tampoco: Mavis Staples ayudada por el genio de Jeff TweedySharon Jones con sus Dap-Kings o el regreso de Gil Scott-Heron. El “cartoon pop” de Gorillaz brillante como pocos, The Coral afianzados en una carrera independiente y atemporal. Tindersticks a su rollo, Manic Street Preachers resucitaron y los suecos The Radio Dept. firmaron su mejor disco hasta la fecha.
    En el terreno de la electrónica viejos conocidos como Four TetCaribou o Flying Lotus lucharon en todo lo alto contra las nuevas promesas: Balam Acab y la nueva joya de la pista de baile, James Blake. Sin olvidar el excelente reconocimiento mundial que recibieron los alemanes Pantha du Prince. Y para finalizar, resaltar, que en la aldea global Ali Farka Toure & Toumani Diabate nos hicieron volver nuestra mirada a África, para recordarnos la influencia del continente en todos los estilos de la música moderna. Así fue la cosecha del 2010. En tiempos de crisis acuciante, un respiro de placer y de escapismo para nuestros castigados sentidos, es la mejor de las terapias. Mañana seguramente habrá más, esto no para…Nos seguimos viendo por aquí. Gracias a todos y Feliz 2011.


Diciembre 2010.


Javier Mateos