miércoles, 9 de noviembre de 2011

"Entre lágrimas con John Grant". LIVE in Barcelona.

    John Grant, Sala Apolo. 
Barcelona, 8 de noviembre 2011.


Ayer por la noche, en una tarde más o menos otoñal, la Sala Apolo se vestía de intimidad para recibir a un artista laureado por la prensa internacional durante el pasado curso 2010. John Grant, ex líder de los excepcionales e ignorados The Czars, que acaba en estos días una larga gira mundial -confesaba que ya tenía ganas de volver a su país para estar con su madre y hermano para el Día de Acción de Gracias-, con la que ha estado presentando su primer disco en solitario “Queen Of Denmark” durante los dos últimos años. Un trabajo donde el bueno de John Grant sigue buceando por ese pop de autor tan profundo y espacial.

   Antes de su actuación fue precedido por el griego afincado en Barcelona, Evripidis And His Tragedies, muy duro lo de este chico. Su pop de cámara recargado de romanticismo excesivo sacado más de las novelas “Jazmín” que de la lírica mística y saludable de la música en directo, irritó a más de uno, a pesar de sus más que evidentes cualidades al piano. Una vez finalizado el tormento del que presumió en todo su mini show –delirante el final con esa carcajada forzada e incomprensible-, nos preparamos para recibir, todos cómodamente sentados (así da gusto asistir a este tipo de conciertos), a la gran estrella de la noche.

    A las 21:15 con una puntualidad envidiable, salió John Grant acompañado de su habitual compañero de fatigas Casey Chandler a los teclados varios. Sobre el escenario un largo piano de cola negro, un ordenador portátil y otro teclado rojo. Figura amplia y camisa por fuera, saludó a una sala que tuvo una excelente entrada y comenzó su recital con “You don´t have to”, canción ya conocida por sus fans y que estará incluida en su próximo álbum – que según el mismo explicó ha estado grabando en el sur del Reino Unido y en enero finalizará en su país, EEUU-. Buen tema, pero que guarda demasiada similitud con otro de un compañero de profesión y lugares comunes, Rufus Wainwright, titulado “Vibrate” (hagan la prueba). Continuó con otra canción anticipo de ese trabajo, “Vietnam”, ésta más floja. Una vez sorteado el inicio con esa descongestión personal que supone para todo artista tocar canciones nuevas, más si cabe después de largas giras interpretando el material pasado, arrancó el repaso a “Queen Of Denmark”, con esa recreación sideral y personal que lleva por título “Sigourney Weaver” acompañado, en todo momento, por ese octavo pasajero tocando el teclado Nord.

   Un John Grant locuaz y dicharachero, con ese castellano tan bueno aprendido entre fogones mejicanos, agradeció la respuesta del público, explicando como en aquellos años de trabajo aprendió la expresión “muy amable”, y de cómo sus compañeros de trabajo le explicaron que era más divertido decir: “muy mamable”. Bromas a parte, llegó “Where dreams go to die”, abrumadora por su belleza.  Caldeado ya el ambiente con esas píldoras contra el desequilibrio emocional, entonó un tema que habla de aquellos años  que pasó en Michigan durante su adolescencia. Una alegoría a la pérdida de la inocencia con ese toque suicida y de aislamiento que pone los pelos de punta, “I wanna go to Marz”. Escalofriante y más aún con ese aire que en directo le da el mini teclado que ejecuta místicamente el propio Grant. Después de tanta paz tormentosa, un poco de ironía nunca viene mal: “Chiken Bones” es una simpática canción, con un brillante duelo a los teclados entre John y Casey, que invita a hacer el baile de la gallina (dio la sensación que tímidamente así lo hacía su intérprete).
   La siguiente “It´s easier”, despertó el entusiasmo entre las butacas, a pesar de que su temática no es ‘la alegría de la huerta’… Según su propio autor aborda la decisión de romper –quizá precipitada- que hay en las parejas antes de llegar a una hipotética destrucción final. Sonó tan sincera y marciana como su letra. A continuación, “Outer Space”, la que es su particular “Space Oddity”. Como tal se puede considerar una preciosa e intensa balada marciana que nos maravilló a todos los asistentes (la voz de este hombre no es normal).
Tras esta última, la Sala Apolo había pasado de ser un local para conciertos a una gran mesa camilla, con faldillas y brasero. ¡Qué calorcito y qué a gusto se estaba!
Le siguió la también hermosa y fantasmal “TC and Honeybear” que tuvo un parón que desembocó en un chorro de voz atronador. No words.

  Ya en la recta final, lo que muchos estábamos esperando, los guiños a su antigua banda; The Czars. “Drug” esa balada psicotrópica tan excelsa, solemne e inigualable hizo que media sala llorase desconsoladamente (congoja generalizada). Este último tramo fue un sin vivir de belleza y sentimientos a flor de piel. Llegados a este punto, muy pocos ya podíamos aguantar las lágrimas… “Queen of Denmark” vino en el mejor (peor) momento –desatascador- para que todos sucumbiésemos en su tristeza y con nuestra alma paralizada, asistimos estupefactos a un lamento tan descarnado como sobrenatural, esa letra e interpretación cargada de reproches será difícilmente superada en mucho tiempo: “Why don't you take it out on somebody else?/ Why don't you tell somebody else that they're selfish?/ Weepy coward and pathetic...”. Puedo jurar que su voz atravesó mi pecho y que aún hoy cuesta recuperarse. Cabía preguntarse: ¿Y después de esto qué? Pues a seguir disfrutando (con sufrimiento). “Fireflies” fue sencillamente –perdonen la expresión-: ¡acojonante!

 La puntilla fue dulce, como un caramelo, “Caramel”. El público desbordado, John Grant y su compañero, emocionados, felices y todos contentos. Se retiró a sus aposentos y poco después salió e interpretó dos canciones donde venció la pasión a la jovialidad. El sentido homenaje a su abuela, desaparecida hace un par de años y que confesó ha sido una figura de gran presencia en su vida y en su familia, se llevó el gato al agua. “Little Pink House” canción del último álbum que editaron The Czars, “Goodbye”, fue el mejor homenaje posible a esa persona tan querida. Su grito desgarrado de negación de la realidad: “¡Oh no, no, no…!”, fue una dura despedida que nos dejó en estado de shock a todos los presentes.


  John Grant hombre amable, familiar y cálido, nos conquistó e hizo realidad eso de que la intimidad no tiene precio. Sólo puedo decir que aquellos que no pudieron asistir se han perdido algo muy gordo, muy bestia, de verdad, INDESCRIPTIBLE (a pesar de todas estas palabras escritas a lo largo del texto).

Texto y fotos Javier Mateos.

SET LIST:



martes, 8 de noviembre de 2011

Patti Smith sings "Until the End of the World".

"¿Quién dijo que esto fuese fácil? Las respuestas nunca atienden a las preguntas, simplemente las ignoran. Es como estar en una habitación solitaria recordando ese instante perenne de miradas cálidas, donde la complicidad se hace manifiesta sin cesar.
Hacía tiempo que no la veías, ahora juntos, coméis y delicadamente bebéis el vino, todo el mundo lo pasa bien, pero como siempre tú no parabas de hablar del final del mundo...
Me encantaba el elemento de la sorpresa, te besé y te rompí el corazón, y tú seguías actuando como si fuese el final del mundo...
Me ahogaba en mis penas mientras soñaba, pero aprendí a nadar, olas de rechazo contra olas de felicidad, en la orilla, atenta, gritabas que me esperarías hasta el final del mundo."

Disertación de Javier Mateos.


READ:
Haven't seen you in quite a while 
I was down the hold just passing time 
Last time we met was a low-lit room 
We were as close together as a bride and groom 
We ate the food, we drank the wine 
Everybody having a good time 
Except you 
You were talking about the end of the world 

I took the money 
I spiked your drink 
You miss too much these days if you stop to think 
You lead me on with those innocent eyes 
You know I love the element of surprise 
In the garden I was playing the tart 
I kissed your lips and broke your heart 
You...you were acting like it was 
The end of the world 

In my dream I was drowning my sorrows 
But my sorrows, they learned to swim 
Surrounding me, going down on me 
Spilling over the brim 
Waves of regret and waves of joy 
I reached out for the one I tried to destroy 
You...you said you'd wait 
'til the end of the world.


PLAY:

lunes, 7 de noviembre de 2011

John Grant en la intimidad de la Sala Apolo. Barcelona

Hoy 8 de noviembre nos visita uno de los grandes de nuestro tiempo. John Grant, el cantante de voz sobrenatural, ofrece una velada con su inseparable piano en una Sala Apolo que estará engalanada y sólo habrá sillas , para que cada melodía y tono sean como saborear un buen café entre imágenes de ensueño y luz tenue de cuento de otoño. Su carrera en solitario es tan brillante que acongoja. La de su anterior grupo deslumbraba. The Czars fue un grupo ignorado que tuve dos ocasiones de ver en directo. Fascinante banda aquella de Denver. Recuerdo como me transportaba a lugares que antes no había visitado musicalmente. Era un grupo tan profundo y tan apasionante que era más que obvio nunca triunfaría. Ya en aquellos tiempos John desbordaba con su poesía atormentada, su voz se proyecta siempre hacia el centro del alma -como muy pocas pueden hacerlo-.
En un aforo limitado para 500 personas, levitaremos y cerraremos los ojos como nunca antes lo hemos hecho. John nunca falla, es un encanto. Un ser humano con voz de extraterrestre.
Flotaremos juntos, sin prisas, en el calor del teatro.

Javier Mateos.

PLAY IT:






Quinta da Regaleira (El refrescante nuevo vídeo de Pumuky)


El agua es un espacio sincronizado con el alma. En el nuevo single y vídeo de Pumuky -dirigido por Nacho R. Piedra-, extraído de su sensual nuevo disco: "Plus Ultra" (Jabalina 2011), nos hace bucear entre la calma del mar abierto, con el rey de los astros filtrando su fuerza, pero además encontramos la respuesta a uno de los placeres más soñados por el ser humano: amar bajo el agua. Su frescor limpia y purifica. De una intensidad perfecta para refrescar nuestra sensibilidad emocional, Pumuky vuelve a salpicarnos con su atemporalidad y pasión. Ambas poderosas y proyectadas para ser besadas bajo el salitre y la elasticidad del corazón rebosante de sangre oxigenada en un verano eterno.


Javier Mateos


domingo, 6 de noviembre de 2011

CRÓNICA DE WILCO, PALAU DE LA MÚSICA CATALANA. BARCELONA




WILCO, Palau de la Música Catalana.
Barcelona, 2 de noviembre 2011.

Para poder hacer historia en lo tuyo tienes que currártelo mucho, pero además de todo eso, tienes que ser muy bueno -en realidad un genio-. Jeff Tweedy y su banda, WILCO, comenzaron su gira española de cuatro conciertos, en la capital un día antes de su cita en Barcelona. Asiduos de la escena española y enamorados del calor de su público, la capital catalana siempre ha sido una referencia en directo a lo largo de los últimos años.
Con estos precedentes, teniendo en cuenta la fiabilidad de su directo y el marco donde se iba a celebrar (el bello y fascinante Palau de la Música Catalana), todo apuntaba a que fuese una noche memorable.
WILCO aparecieron en el escenario a las 22:15, entre el clamor del público y sus sonrisas de agradecimiento, arrancaron las primeras notas de la canción, curiosamente, con la que cierran su nuevo trabajo “The Whole Love”. Esa letanía romántica para llaneros solitarios llamada “One Sunday Morning (Song for Jane Smiley´s Boyfriend)” es un bálsamo de paz y calidez, que tras su sencilla melodía esconde uno de los mejores pasajes que jamás hayan compuesto los de Chicago. Casi un cuarto de hora de caricias en el comienzo de un concierto, es el mejor regalo que puede recibir un amante de la música en directo.
Así de esta manera tan sutil y delicada, calentamos motores. Todavía con el pie en el acelerador, pero sin pisarlo, en una atmósfera épica y espectral, arrancaron con esa maravilla llamada “Poor Places”. La banda ya engrasada, se lanzó de lleno en el tema más experimental de su último álbum, “Art of Almost”. Intensa y marciana, posee una línea de bajo excepcional de su lugarteniente: John Stirrat (pedazo de músico, no es normal lo suyo). Ahora sí, pisando hasta el fondo, la velocidad en su parte final te levanta del asiento. El concierto había comenzado. El Palau ya estaba encendido y plenamente enganchado con la siguiente, ese single aditivo, mitad gruñón mitad soleado, que es “I Might”. Su teclado resonó por los cuatro costados. WILCO tienen muchas tablas, si a eso añadimos que son unos músicos excelentes, a poco que se esfuercen, el éxito está asegurado.

Después de este subidón, hay que parar a repostar. “Black Moon” es de esos temas que los “entendidos” califican como rock adulto, sí, lo es, pero es una balada extraña y oscura que tiene más textura, significado y complejidad de lo que aparenta. Intimidad y nebulosa. Acto seguido llegó uno de los temas claves de su carrera, el que significó un antes y un después en su carrera, “I Am Trying to Break Your Heart” (segundo guiño de la velada a “Yankee Hotel Foxtrot”), con este título está todo dicho, no se puede ser más sincero ni indicar más claramente tus intenciones. Descomunal, el sonido del Palau, lugar para la contención y de sonoridad perfecta, abrió su acústica para abrazar la pasión descarnada que contiene este himno. “One Wing” sonó regeneradora y entre sus punteos de atardecer romántico, nos adentramos en la guerra más hermosa, “War on War”- siempre me ha fascinado el comienzo de esta canción-, una de mis favoritas, pero sobre todo cuando John Stirrat entra a los coros, me pierde… Ya enchufados y en plena faena, un poco de ese pop tan Beatle que ha caracterizado siempre el lado más luminoso de WILCO, “Born Alone” y secundada por la cabaretera “Hummingbird”, mantenían la jovialidad y el ritmo en un concierto que cumplía las expectativas previstas. Así hasta llegar a esa perla celestial que se titula “Jesus, Etc.”. Música creada para ángeles. Algodón puro e inmaculado. Difícil poder transcribir lo que tamaña perfección produce en nuestras entrañas. Escuchar esta canción en directo es un placer que todo ser vivo debería tener derecho a disfrutar (eso sí, con un precio más lógico y accesible). El escenario fueron dos alas inmensas que nos acariciaron con toda su delicadeza.

Superado el ecuador de su actuación, se sucedieron los momentos para todos los gustos de sus fans. La pegadiza “I´ll Fight”, la sensual “Whole Love” y la sospechosa “Handshake drugs”, formaron parte del lote en el que las concesiones se convirtieron en un argumento más para comprobar que WILCO no suelen cometer errores, y si lo hacen, nosotros los humanos no somos capaces de percibir. Antes de los bises, dos clásicos de su discografía: “Impossible Germany”, momento donde el protagonista es únicamente Nels Cline, una bestia parda de las seis cuerdas, que sólo le falta poder girar la cabeza 180º mientras hace ese desarrollo imposible en el punto álgido del tema. Catarsis colectiva. Y “Shot in the Arm”, de “Summerteeth”, que nunca puede faltar. Entre medias su mayor y más directo tema del último disco recientemente editado, “Dawn on Me”. Todas ellas, las tres, con un sonido salvaje y el Palau entregado con fe ciega a su banda.

De vuelta al escenario, tras un breve descanso después de dos horas de show, una de las mejores canciones que se han escrito sobre una ciudad: “Via Chicago”. Muy emocionante, te hace sentirte un ciudadano más de la urbe del gran lago. Jeff Tweedy tuvo una noche tranquila, no habló hasta bien entrado el concierto, agradeció al público su presencia y calor, e hizo una concesión a una “request” que alguien lanzó desde la oscura platea: “California Stars”. Con gran parte del público en pie, algo difícil de conseguir en el Palau de la Música Catalana, y las primeras filas pegadas al escenario, un final cargado de fuerza y rock en estado puro, con canciones de sus inicios extraídas del sensacional “Being There”: “Monday” y para cerrar una intensísima “Outtasite (Outta Mind)”.

WILCO lo volvieron a conseguir, comenzaron de manera cálida, y terminamos sudando después de haber asistido a la enésima demostración de quienes son los amos de la música en directo. No son de esta galaxia, vienen de muy lejos, si puedes, la próxima vez, no permitas que nada ni nadie te impida disfrutar de ellos.


Javier Mateos.
Fotos Iván Ardura.

SET LIST:



viernes, 4 de noviembre de 2011

What is Your Secret



"Confiar un secreto, hacerlo bajo la lluvia. Suspirarlo, evitarlo, masticarlo... Hacerlo a escondidas, desde la distancia, seccionarlo... No digas a nadie lo que te he contado, es un secreto. ¿Qué es un secreto? Un beso robado, una caricia en medio de la noche, un engaño. Secreto.
El alma es tu secreto, el que nunca sentimos, el que nunca se deja oír. En definitiva todo es un secreto." V.M.



PLAY IT:


miércoles, 2 de noviembre de 2011

A night with WILCO

Hoy es de esos días donde uno presiente que algo tremendo va a suceder en su interior. El Palau de la Música Catalana, marco señorial e imponente (aunque de visibilidad compleja, todo sea dicho de paso), es un recinto repleto de un clasicismo que provoca un respeto sobrio a todos aquellos artistas que tienen el privilegio de tocar entre sus majestuosos detalles modernistas, en la única sala de conciertos y de estas características que existe en el mundo, y que desde el 2 de diciembre de 1997, es patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Con todos estos antecedentes, la noche se presta cargada de detalles y sonoridades para el recuerdo, pero también para enmarcar en esos pocos instantes que la vida te brinda cargados de magia y de éxtasis pleno.
WILCO, la gran banda de Norteamérica, llega en el momento adulto de su existencia. Con un líder omnipresente y genio indiscutible de su generación, Jeff Tweedy. Pero con él, por supuesto, la mejor banda posible. WILCO no es sólo Tweedy es la suma de sus partes. La mejor banda en directo del mundo ante tus ojos, en un auditorio que tan sólo con pisar te deja estupefacto por su belleza y su silencio.

Para presenciar este concierto, nos hemos tenido que rascar el bolsillo, y mucho. Los precios desorbitados de las entradas son una muestra más de la contradicción de estos tiempos. Es injusto que mucha gente amante de la música y de los de Chicago, no hayan podido asistir debido a este "contratiempo". Los grupos, promotores, organizadores y un largo etcétera de personas involucradas en este negocio, deberían hacer una reflexión seria y profunda de hacia dónde van y nos quieren llevar a los amantes de la música.
El mal sabor de boca que provoca saber que mucha gente se perderá este momento, por algo tan sucio como es el dinero, será la fuerza que nos haga abrir todos nuestros sentidos a los asistentes, para así, impregnarnos de todos esos detalles y matices que intentaremos brindar, de alguna manera, y gratis, a nuestros amigos.

WILCO is in town.

Javier Mateos.


PLAY IT: